
Tuvo un problema:su madre le dijo que estuviera a las ocho y media y el llegó una hora mas tarde...
La causa fue que el paseo cerca de la playa le olía ya a otoño y se cruzó después de ese olor con una muchacha con una bufanda de cuadros(misterios de adolescentes).Un enigma le rondaba la cabeza: encontró una sonrisa materna y a la vez complicidad en el cruce del pedaleo veraniego.Eran cómplices de la infancia,de sus amores,de las tardes de verano.La naturaleza les daba su olor,olvidaban entusiastas sus pasos recorridos mientras seguían descubriendo aventuras en cada pedaleada de esa misma tarde de verano.
Se amaban desde antes de esa tarde,sus soledades hacía que el mar tomara cartas en el asunto y les obligara a que se fijaran en él.(-Miradme!- dijo el mar)
Antonio llegó a su casa,y después de los refunfuñes de su madre dijo:
-yo también tengo sensaciones de verano,no creo que sea una exclusiva de los mayores...
Su madre le sonrió pensando en el día que le compró la bicicleta...